El que intente ayudar a los demás a aprender, debe
tener la capacidad de resolver los problemas que se le presenten en la
dinámica educativa, bajo los principios de solidaridad y dignidad,
tomando en cuenta no sólo el componente del conocimiento, sino también
el componente afectivo, porque en la mente perdura lo que nos gusta,
lo que nos hace sentir bien. Por lo tanto, la educación se convierte
en un proceso de comunicación simbólica y afectiva, elementos sin los
cuales se convertiría en un acto antipedagógico.
Aristóteles decía que lo que mantiene viva a la sociedad es la
solidaridad y la comunidad de las personas alrededor de las ideas
tales como el bien, la justicia y la verdad. Cuando no se tiene
coherencia con estos significados, la sociedad se empobrece de los
vínculos de unión que aseguran su permanencia. La educación tiene como
tarea la conservación de valores que promuevan la cohesión social para
sostener la sociedad.
Es por ello que la razón de ser de la docencia es el estudiante, sin
él no tendría sentido la educación. Es fundamental que el docente
considere el paradigma del momento y los elementos filosóficos que
están involucrados en él: la ontología, para comprender qué es real,
la epistemología, que nos cuestiona qué es verdadero y la axiología
para distinguir lo bello, lo bueno. La educación es enseñar algo que
es real, verdadero y que contempla valores.
Por otro lado la epistemología, como columna vertebral de la
educación, es también la base fundamental de la construcción del
currículo, que implica una construcción social, donde el sujeto es un
ser social, histórico, concreto y reflexivo, que posee un sistema de
creencias y donde existe una relación dialógica entre el docente y el
estudiante, donde los alumnos interactúan con otros alumnos, con su
entorno y con su propio pensamiento.
Uno de los retos que es permanente para el docente es la creación de
una cultura de conocimiento, donde los estudiantes puedan discutir y
solucionar los problemas que el entorno le presente. El conocimiento
es indispensable para formular los problemas y explorar las posibles
soluciones, por medio de discusiones racionales y la capacidad de
predecir y asumir con responsabilidad, las consecuencias de las
acciones que se tomen en conjunto.
El docente tiene la responsabilidad de que el conocimiento que
trasmita sea significativo, que se exprese bajo un lenguaje
comprensible y que permita al estudiante contextualizar los
conocimientos y reflexionar sobre las relaciones del mismo.
Todos queremos aprender. El ser humano tiene una urgencia por
naturaleza y es la educabilidad que conlleva al deseo de aprender, es
un esfuerzo natural, ya que todos los seres humanos somos seres
inteligentes y aprender a pensar, es lo que nos permite ser nosotros
mismos, para desarrollar las capacidades más nobles del ser humano que
promueven nuestro propio crecimiento.
Educarse es aprender a mejorar a conocer la verdad para ser más
libres, para amar. El ser humano aprende por naturaleza a partir de
sus propios significados. Lo que se ha llamado educabiilidad está
relacionado no sólo con la capacidad de realizar ciertas operaciones
lógicas, sino también con el significado que será posible atribuir a
los conceptos en relación con la experiencia de los estudiantes.
La educabilidad permite superar las restricciones que pone el entorno,
es por ello que el docente tiene una gran responsabilidad en su labor,
porque tiene que comprender la complejidad de la tarea a la que está
comprometido y presentar los conocimientos a sus estudiantes con
significado en la relación pedagógica, especialmente conociendo y
estudiando los modos en que los estudiantes se apropian del
conocimiento.
La educabilidad implica la apropiación de las teorías pedagógicas y
psicológicas del aprendizaje, usando las herramientas adecuadas para
que se aproxime a la cultura. La docencia se justifica en que hay
alguien que desea aprender, por lo cual, el maestro debe sistematizar
para lograr los fines específicos para mejorar los procesos.
La educación como ciencia no es neutral porque plantea normas al grupo
social al cual está dirigido, respetando los valores universales, sin
embargo, debe permitir espacios alternativos para la contracultura que
se desarrolle en su interior, como lo son las fuerzas sociales y las
fuerzas individuales que se opongan a los valores y normas
establecidos.
En una sociedad hay comportamientos universales que reflejan los
elementos de convivencia que hacen posible la sobrevivencia de un
grupo y también hay conductas alternativas que construyen sus propios
espacios y se apartan del orden, provocando el caos.
Por eso, se hace necesario que el educador promueva y contemple la
tolerancia por medio de la democratización de la educación,
permitiendo así conductas alternativas para que exista dinámica y se
logre el progreso social.
El docente debe ser capaz de trabajar más en diversidad que en unidad
para que exista articulación en los grupos, aprovechando al máximo las
potencialidades del mismo; debe promover el trabajo cooperativo y
permitir el crecimiento de cada uno de los estudiantes. Entre más
diverso sea el grupo de estudiantes, mayores oportunidades de
participación se darán.
Las discrepancias son oportunas siempre y cuando cada individuo pueda
negociar sus creencias, para generar actitudes diferentes y el respeto
a los valores de los otros. Además permite la apertura de convencer a
otros de que las otras ideas valen. El docente debe promover su idea
defenderla y a su vez, dar oportunidad a las ideas de los otros.
En el marco de los procesos educativos, el maestro debe promover el
respeto, la tolerancia, la colaboración y la solidaridad, porque la
docencia se hace efectiva cuando los estudiantes pueden trabajar en
armonía, no solo en el salón de clase, sino también en el marco de su
contexto social.
Nuestros estudiantes necesitan sentirse valorados, respetados. No se
debe olvidar que la educación busca la felicidad y realización del ser
humano y el educador tiene que tener una inteligencia social adecuada
para poder transmitir el conocimiento. El ser humano no puede
renunciar a aprender porque en la vida tiene que resolver problemas
que se susciten en cualquier momento de la dinámica de la vida.
El panorama actual se muestra un poco desalentador, porque pareciera
que la educación no está logrando el propósito de hacer personas
consumidores inteligentes de la información, por que se hace
imprescindible que la educación debe modificar el ambiente y por ende
las percepciones.
La enseñanza es compleja por lo cual requiere de la capacidad de
analizar con rapidez y cuidado las cambiantes interacciones sociales e
instruccionales. La enseñanza exitosa requiere que los profesores
tengan una comprensión profunda del desarrollo humano, de las teorías
del aprendizaje, de la instrucción, de la motivación y del manejo de
la clase, así como la manera de evaluar el aprendizaje de los
estudiantes.